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… y CEO!
Hace más de 60 años, en el corazón de la colonia Prohogar, Agustín Cárdenas Ponce tuvo un sueño que germinó en la tierra fértil de su visión: hacer de su ciudad un lugar más verde y lleno de vida. Era un hombre sencillo, con las manos curtidas por el trabajo, pero con una mirada brillante que reflejaba su amor por la naturaleza. Mexicali era una ciudad en crecimiento, con calles llenas de polvo y un paisaje que clamaba por un toque de verde. Agustín vio una oportunidad en esa demanda creciente de espacios verdes y decidió actuar.
Con esfuerzo y dedicación, fundó Viveros Pueblo Nuevo, un pequeño espacio donde ofrecía plantas cultivadas con cuidado y amor. No solo vendía plantas, sino también esperanza y conexión con la naturaleza. Lo que comenzó como un humilde proyecto pronto se convirtió en un pilar de la comunidad, atrayendo a vecinos que buscaban embellecer sus hogares y oficinas.
Con el tiempo, Agustín expandió su negocio a Valle de Guadalupe, abriendo un vivero de producción y venta al mayoreo. Su visión trascendió generaciones, ya que varios de sus hijos se integraron al negocio, convirtiéndolo en un verdadero legado familiar. Hoy en día, Viveros Pueblo Nuevo cuenta con diversas sucursales por toda la ciudad de Mexicali, manteniendo el espíritu de su fundador vivo en cada planta y jardín que cuidan.
En 2016, uno de los nietos de Agustín, Christian Cárdenas, tomó las raíces de ese legado y decidió fundar Viveros Edén, una sucursal que no solo continuaría con la tradición familiar, sino que también aportaría un toque único. Desde joven, Christian había demostrado un talento especial para el diseño y un corazón generoso que cuidaba tanto de personas como de animales. Inspirado por los valores de su abuelo, quiso crear un vivero que no solo ofreciera plantas, sino que también fuera un espacio de armonía, belleza y comunidad.
Con el apoyo de su familia, Christian transformó un terreno olvidado en un paraíso natural. Incorporó su amor por el diseño en cada rincón del vivero, creando jardines que parecían obras de arte. La dedicación y creatividad de Christian no pasaron desapercibidas; los clientes pronto comenzaron a pedirle asesorías para diseñar sus propios jardines. Su talento llevó a que Viveros Edén se convirtiera en un referente en el diseño de jardines en Mexicali.
Pero lo que realmente distingue a Viveros Edén no es solo su diseño, sino su alma. Christian tiene un grupo de perritos rescatados que han hecho del vivero su hogar, y él se asegura de que vivan felices y protegidos. Además, siempre está atento al bienestar de su equipo, creando un ambiente cálido y colaborativo donde todos se sienten valorados.
Viveros Edén no solo es un lugar para comprar plantas; es un espacio donde la naturaleza, el diseño y la humanidad se entrelazan. Incluso, su belleza ha atraído a fotógrafos y parejas que buscan capturar momentos especiales en un entorno lleno de vida y color.
Hoy, Viveros Pueblo Nuevo y Viveros Edén son un ejemplo de cómo una pasión compartida puede trascender generaciones. Desde los sueños de Agustín hasta la visión de Christian, este negocio familiar ha demostrado que, con dedicación, creatividad y amor, es posible transformar paisajes y corazones. En cada planta que ofrecen, en cada jardín que diseñan, vive el espíritu de una familia que ha hecho de su amor por la naturaleza su misión.
Así, Viveros Edén y Viveros Pueblo Nuevo no solo embellecen Mexicali, sino que siembran inspiración, comunidad y esperanza, recordándonos que un pequeño sueño puede crecer y florecer para transformar el mundo.